EL RENACIMIENTO FLAMENCO
El nacimiento de una pintura burgesa
Mientras la pintura italiana, impregnada de humanismo, fue el resultado de un proceso de investigación teórica e intelectual, los "primitivos" flamencos inventaron una representación del mundo caracterizada por la mímesis y la riqueza simbólica.
Durante el siglo XV, Flandes fue una de las regiones más prósperas y urbanizadas de Europa. La Iglesia y la burguesía mercantil se enriquecieron y se transformaron en una clientela de creciente importancia para los artistas. La abundancia de encargos generó la necesidad de ampliar los talleres y aumentar el número de aprendices. Al mismo tiempo, los miembros y las corporaciones ligadas a los poderes locales liberaron de su status de artesanos a los maestros más importantes que dirigían talleres (Roger van der Weyden, Dirk Bouts). Así, según un sistema de franquicias, fueron incorporados a los notables, permitiéndoseles ejercer en todas las ciudades. Las prácticas artísticas también evolucionaron. Las relaciones que Flandes mantuvo con otras regiones de Europa motivaron a los artistas a formarse fuera de las fronteras del país. Italia (en el caso de Justo Gante) y Borboña (para Jan y Hubert van Eyck) fueron destinos privilegiados por los artistas de Flandes, que encontraron allí nuevas fuentes de inspiración y dieron a conocer sus propias técnicas.
Cabe
aclarar que la región de Flandes estaba comprendida por los actuales países de
Bélgica, Luxemburgo y parte de Holanda.
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Un
doble retrato, secular y con símbolos religiosos. Giovanni Arnolfini
dirigía en Brujas la sucursal del banco florentino de los Medici. Jan van
Eyck representa acuciosamente su residencia y traje de gala. Mezcla el
universo concreto de la alta burguesía con elementos religiosos: el
énfasis dado al vientre femenino, la cama, el perro como símbolo de
fidelidad, el plumero y la figura de madera de Santa Margarita, protectora
del hogar, símbolos de los deberes de la mujer, entre
otros.
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| LOS ARNOLFINI, pintura realizada por Jan Van Eyck en 1434. |
El desarrollo de la pintura al óleo
Se considera a los pintores flamencos como los inventores de la pintura al óleo. Esta técnica, que consiste en mezclar pigmentos molidos con un medio translúcido y secante, ofrecía una soltura en la ejecución y nuevas posibilidades cromáticas. Permitía, tanto sobre madera como sobre tela, crear efectos de transparencia y de superposición (veladuras), jugar con los matices, la iluminación, los reflejos y las evanescencias. Esta innovación técnica presentaba numerosas ventajas respecto de la témpera y acentuaba la ilusión de profundidad en los paisajes y decorados. Así, la perspectiva atmosférica, que fue posteriormente teorizada por Leonardo Da Vinci, se convirtió en uno de los aspectos característicos del arte flamenco durante más de un siglo.
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Realismo y delicadeza. En este retrato, Jan Van Eyck convierte el tocado en una manifestación de osadía. Su dominio de la pintura al óleo, que expresa bien su capacidad de observar y de analizar, le permite también traducir la psicología del modelo, acentuando la expresividad de la mirada. Finalmente, contribuye a hacer que las formas brillen con una luminosidad delicada y a modelar las facciones con precisión. |
| EL HOMBRE DEL CLAVEL, pintura atribuida a Jan Van Eyck. Fue realizada en 1435. |
Una nueva estética
Los encargos religiosos de iglesias y capillas conservaron la forma del retablo, heredadas de las tradiciones medievales. Los pintores explotaron también la dimensión teatral. Mediante la combinción de batientes que se abrían y cerraban, y con la multiplicación de figuras y detalles significativos, crearon verdaderos "cuadros animados", a semejanza de las representaciones teatrales de inspiración religiosa en boga durante los siglos XIV y XV. Con la introducción de una nueva representación de la fe, más cercana a la realidad y a la vida humana, los pintores flamencos, y en especial los Van Eyck, instauraron una relación más familiar entre Dios y el espectador.
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