EL RENACIMIENTO ALEMÁN

    La pintura de la Reforma y la reforma de la pintura

    El renacimiento artístico que agitó a Europa durante el siglo XVI repercutió extrañamete en Alemania. No fue en ella, igual que en Italia, una tentativa feliz de resurrección del arte clásico, ni fue, como en Francia y España, una penetración del arte italiano, sino una renovación intensa del espíritu germánico, sobreexcitado por la Reforma y por el afán de conocimientos.

    Cuando en 1520 Martín Lutero publicó el Manifiesto a la nobleza alemana, y luego su Tratado de la libertad humana, afirmó su oposición a los dogmas de la Iglesia y la necesidad de volver a encontrar la esencia del cristianismo y la Biblia como única autoridad para enmendar las costumbres del pecado original. Al hacer que la conciencia individual fuera la autoridad moral suprema frente a Dios, la Reforma cuestionó los fundamentos de la cultura europea. Las imágenes debían prestarse "al recuerdo y al testimonio" y tener un alcance moral.

    En Alemania, agitada por las luchas políticas y religiosas, apenas en algunos edificios públicos, casas gremiales y palacios municipales aparecen las formas de una nueva arquitectura. Las grandes iglesias y las catedrales góticas se conservaron casi intactas.  

En la Batalla entre Alejamdro Magno y Darío en Iso (Pinacoteca de Munich), extraordinaria e impresionante obra de Albrecht Altdorfer, pintada en 1528 por encargo del duque Guillermo IV de Baviera, percibimos un nuevo cambio no menos radical. Esta inmensa y microscópica multitud de combatientes, ante un fondo de paisaje lacustre danubiano y bajo nubes de intensa expresión dramática, tan obsesionantes como las de una pesadilla, es como el presagio de un apocalíptico destino de la humanidad.

   

    La imagen es una Biblia abierta

    Numerosos pintores, como Hans Baldung Grien, Hans Holbein, Albrecht Altdorfer o Lucas Cranach el Viejo (1472-1553), intervinieron junto a Lutero en los combates reformadores,pero Cranach fue la figura dominante del período, junto con Alberto Durero.

    Las obras de arte debían desempeñar un papel didáctico y expresivo: llegaban a una audiencia más numerosa, pero siempre mantenían la práctica íntima de la devoción tal como lo exigía el protestantismo. El pequeño formato de los grabados, la complejidad de sus composiciones y la numerosa cantidad de detalles y accesorios invitaban al fiel a una contemplación tan atenta como la lectura de la Biblia.

El Retablo de la Santa Cena, en la iglesia de Santiago de Rothenburg, esculpido en madera en 1499-1505 por Tilman Riemenschneider, escultor dotado de una gran sensibilidad y delicadeza que resume por sí solo toda la actividad artística de la escuela de Nuremberg.

    Un apego a las formas góticas

    El arte alemán del siglo XVI no era el único en Europa que conservaba un apego por las formas góticas, pero su originalidad se basó en la relectura de dichas formas. Los gestos arrebatados y los tonos vivos e intensos de la paleta pretendían expresar el imaginario.

     Alberto Durero, un artista universal

    Pintor precoz y grabador de excepción, Durero fue una figura dominante del Renacimiento alemán. Su obra universal, que ya en vida fue reconocida y admirada en toda Europa, impuso la impronta del artista moderno, uniendo la reflexión teórica con la transición decisiva entre la práctica medieval y el idealismo renacentista.

    Durero comprendió la necesidad de adquirir un conocimiento racional de la producción artística. Esta voluntad de teorizar se debió probablemente a su compromiso con la reforma luterana.

    Al final de su vida publicó numerosos tratados, siempre acompañados por grabados, en los que intentó sistematizar sus observaciones. Su INTRODUCCIÓN SOBRE LA MANERA DE MEDIR Y SU TRATADO SOBRE LAS FORTIFICACIONES sentaron las bases de una nueva forma de construir el espacio en perspectiva utilizando proyecciones geométricas. Pero fue sobre todo su TRATADO SOBRE LAS PROPORCIONES DEL CUERPO HUMANO el que alcanzó mayor éxito y fue traducido y reeditado muchas veces. Basados en una visión matemática del mundo que conforma una serie de cánones, las tablas cifradas y los grabados explicativos de esta obra codificaron las proporciones del cuerpo humano según edad, corpulencia y sexo. De esta forma, Durero estableció como punto central de su trabajo la exactitud en la representación de la anatomía.

Durero inventó aparatos mecánicos para aplicar la perspectiva

 

La melancolía (1514) es un grabado de Alberto Durero que trata las relaciones entre las ideas intelectuales, la moral y la teología. La figura de la melancolía representa al artista que posee la destreza para realizar una obra pero depende del soplo de la inspiración, que en este caso no llega hasta él.Bridgeman Art Library, London/New York.

 

 

 

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